Son episodios frecuentes de terror.
Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso
Durante un ataque de pánico, se presentan síntomas físicos, tales como taquicardia, dificultad para respirar, mareos, deseos de vomitar, temblores, escalofríos, hormigueo en el cuerpo y una sensación de muerte inminente.
A algunas personas, el miedo les controla la vida y no pueden salir de sus hogares
En casi todos los casos las personas que sufren un episodio sufrirán algunos más, ocasionando una gran limitación en el desarrollo de las actividades diarias debido a la ansiedad que causan y al miedo a padecer nuevos episodios y a sus implicaciones.
Usualmente comienza cuando las personas se encuentran en la adolescencia, aunque a veces debutan en personas de mayor edad.
El trastorno de pánico es una enfermedad real, y se puede tratar con terapia psicológica.
Esta enfermedad puede controlarse con un tratamiento específico.